Facturas imposibles: el gas

Mensaje importante para los/as que todavía tenéis gas natural en casa

Este invierno se presenta especialmente virulento para nuestra economía. Con los precios subiendo y subiendo, algunas personas, sino todas, deberemos hacer malabares para cuadrar los presupuestos de nuestros hogares y a la vez poder acceder, al menos, a los bienes de consumo básicos.

Uno de estos bienes es la energía y dentro del consumo energético poder calefactar la vivienda supone el gran gasto de energía de un hogar: 45% del total del consumo energético de una vivienda media en nuestro país.

El 45% del total del consumo energético de una vivienda media en nuestro país se destina a calefacción.

Ante esta situación muchos hogares asumen pasar frio ante el miedo a descapitalizarse por no conocer cuánto supondrá la siguiente factura energética. La opción opuesta puede suponer recibir una factura imposible de pagar, ya que los precios de la electricidad y el gas están elevadísimos, se dispararon en 2021 y ya no han vuelto a los valores anteriores.

Mientras el precio de la electricidad presenta mayores fluctuaciones al estar muy influenciado por el impacto de la tecnología con que se produzca: si es mayoritariamente de origen renovable hace que el precio sea inferior mientras que si su origen es de fuentes fósiles ese precio es más elevado; el precio del gas natural solo hace que subir y tememos nunca más volverá a ser barato. Tarifas de gas de seis, siete u ocho céntimos el kWh han pasado a costar 20, 25 o incluso 30 céntimos por kWh.

Tarifas de gas de seis, siete u ocho céntimos el kWh han pasado a costar 20, 25 o incluso 30 céntimos por kWh.

Ante esta situación, el Gobierno de España, dentro de las medidas que ha denominado como Escudo Social, ha impuesto un tope a la subida del gas en la tarifa regulada: Tarifa de Último Recurso (TUR).

Hasta final de 2023 las renovaciones trimestrales de los precios de la TUR no podrán superar el 15%, frente a más del 100% que se está aplicando en el mercado libre. En concreto, en el cuarto trimestre se ha aplicado una subida en torno al 10%. A estas medidas se ha sumado la de la reducción del IVA al 5%, que no solo se aplica al mercado regulado, sino también al libre, para reducir los precios de las facturas del gas.

Se trata de medidas coyunturales, parches, como el famoso mecanismo para el tope del precio del gas, en la creencia que una vez pase el conflicto Rusia-Ucrania los precios del gas volverán a la normalidad, lo cual es cuestionable.

En cualquier caso, un hogar que se caliente utilizando gas natural no puede pasar un día más en el mercado libre, si es que aún no ha hecho el cambio. Quizás alguien observe su factura en mercado libre y aún tenga el precio del kWh en torno a los seis céntimos, esto se debe a que todavía no se ha producido su renovación anual automática. Pero esta renovación llegará y más vale prevenir que curar, porque lo habitual es ser conscientes de la subida al recibir la primera factura con la nueva tarifa (la letra pequeña no todo el mundo la lee). Insistimos: no existe ahora tarifa más económica que la TUR.

Un hogar que se caliente utilizando gas natural no puede pasar un día más en el mercado libre existiendo la limitación a la subida de precios dentro del mercado regulado -TUR-.

La diferencia de precios es una bomba de relojería para este invierno para aquellos hogares no acogidos a la tarifa TUR. Un par de ejemplos:

Para un consumo de 5000 kWh –tarifa TUR1, agua caliente y no demasiado uso de la calefacción- el precio anual de la factura rondará los 450 €, mientras en mercado libre puede variar entre los 1.000 y los 1.600 € anuales, según las ofertas.

Para un consumo de 10.000 kWh – tarifa TUR2, hogar medio con agua caliente y calefacción de gas- el precio anual rondará los 900 €, mientras en mercado libre puede variar entre los 1.950 y los 3.000 € anuales, según las ofertas.

Exactamente igual para las tarifas TUR3, con consumos mucho más elevados.

El objetivo de la medida es “salvar” este invierno, porque mientras los consumidores pagan estas tarifas reguladas topadas, la distribuidora lo cobra a “precio de mercado” al Gobierno, elevando la diferencia al déficit de tarifa, que finalmente pagaremos todas las personas que utilizamos el gas natural, aunque no de forma directa ni inmediatamente.

La tarifa TUR la ofertan las comercializadoras reguladas del mercado del gas.

Las tarifas de todas ellas son iguales ya que el precio se regula desde el Gobierno de España.

Pese a estas medidas no debemos olvidar que el gas barato es cosa del pasado, que de una manera u otra los precios elevados acabaran alcanzándonos y que, quizás, la diferencia de precio anual que vamos a salvar este año debemos pensar en invertirlos en aislamiento (techos, paredes, ventanas, etc.) para lo que, además, en estos momentos, hay líneas de ayudas muy interesantes.

En esta transición, empezar por disminuir la demanda para depender menos del gas es el primer paso. El siguiente paso es apostar por la eficiencia: las calderas de gas son muy ineficientes -al margen de que utilizan un gas fósil, metano, que se agota, que cada vez es más caro y que cada vez generará más conflictos en el mundo- frente a máquinas de alta eficiencia eléctricas, como son los sistemas de aerotermia, que además pueden ser alimentados por placas fotovoltaicas.

Electrificar todos nuestros consumos térmicos puede parecer ahora una locura, pero es el paso que hay que dar ante un futuro más que incierto de los combustibles fósiles, con el precio del gas por las nubes, sino con escasez, y una electricidad con precios moderados gracias a la transición energética que ya vamos dibujando y cuyos resultados ya percibimos.

Si os parece que estas inversiones son caras, calculad lo que puede suponer no hacerlas. Por supuesto habrá hogares en que esto se vea como imposible, pero debemos hacer que llegue de una forma u otra. A eso nos dedicamos desde Socaire con vuestra ayuda. 

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